lunes, 27 de abril de 2015

ACTO DE INAUGURACIÓN DE LA EXPOSICIÓN "DEL HOMBRE EVOLUCIONADO Y DEL COLOR"


VÍDEOS





FOTOGRAFÍAS


























TEXTO DEL CONTENIDO DEL VÍDEO

Intervención de la encargada de negocios de la Embajada de Bolivia Ilse Céspedes


Excelentisimos Embajadores, Ilmo. Consul General de Bolivia en Madrid, cuerpo diplomático, señor Director General de Casa America , D. Tomas Poveda, señor D. Benito de Diego Gonzales, Crítico de Arte, invitados especiales, compatriotas bolivianos, amigos todos, buenas tardes, y muchas gracias por acompañarnos hoy aquí, en la inauguración de esta maravillosa exposición de nuestro artista boliviano Orlando Arias Morales.

Esta presentación coincide además con la celebración del Día Internacional de la Madre Tierra, por lo que no hemos podido encontrar mejor ocasión para rendirle todos los honores.

Nacido en Potosí, el autor de esta exposición, que lleva por título Del Hombre Evolucionado y del Color, nos introduce con sus pinturas en un mundo mágico que combina con maestría un armonioso contraste de luces y tonos. Escenas llenas de dulzura y sutileza que, al mismo tiempo, nos transmiten una fuerza e intensidad inusual.

Esta capacidad ha provocado que parte de la crítica haya denominado a Orlando Arias “hechicero del color” gracias, sobre todo, a esa virtud de fundir tierra, mujer y hombre en una misma esencia.

Con trazos de imaginación y vida, el pintor nos hace vibrar y sentirnos parte de un universo mágico, como si fuese la propia tierra la que nos hablase desde el fondo de su alma.

La obra hoy aquí presente representa como pocas una constelación de colores que se suceden como estados de ánimo y sentimientos. Un canto por lo visual, que es también reflejo de la diversidad de nuestro país y de la devoción que siente el artista por la Madre Tierra.

Orlando Arias nos acerca retazos de Bolivia a través de los rostros de sus pinturas, y nos transmite el paisaje del trópico y las alturas con tal intensidad que casi somos capaces de sentir su aroma.

La obra del pintor es un alegato por la vida, y qué mayor fuente de vida que la propia Madre Tierra. Esa que gracias a Bolivia festejamos hoy a nivel internacional, producto de la resolución aprobada por las Naciones Unidas en el año 2009, cuando el Día Internacional de la Madre Tierra fue aprobado por unanimidad a propuesta de nuestro país.

Sin duda, Bolivia encabeza a nivel mundial el compromiso firme de defender los derechos de la Madre Tierra.

Gracias al Estado Plurinacional y a nuestra vigente Constitución, podemos asegurar que hoy, la Madre Tierra, tiene en todos y cada uno de nosotras y nosotros el calor de un hijo, goza de derechos y es reconocida como origen del Vivir Bien.  
Muchas gracias!



Palabras de Dn. Benito de Diego Gonzáles, Miembro de la Asociación Internacional, Española y Madrileña de Críticos de Arte


Conozco a Orlando Arias desde hace algunos años. Y siguiendo su trayectoria y obra he descubierto en Orlando a un personalísimo pintor, con obra prolija, llena de poesía, de misterios y de emociones, al que he referenciado y referencio como un artista de gran personalidad y enorme creatividad. Como un gran pintor.

He comprobado que, además, es un gran hombre, íntegro, que sigue su vocación con ahínco.

Sensible, altruista y compasivo,  como queda patente en la dedicatoria de su “opera prima” literaria. Dice Orlando en ella: “Dedico este libro/a mis padres que Dios tenga en su gloria/a mis hijos/y a toda la humanidad”.

Aquí está dicho todo. Estas palabras no precisan otra glosa. Esta es la personalidad del personaje. Estos son sus valores y sus poderes de humanista contemporáneo.

Orlando Arias Morales, nacido en Potosí, en 1954, siguiendo una larga y fructífera carrera, con exposiciones, desde 1976, en las más importantes ciudades de Bolivia, Ecuador, Costa Rica, Panamá, Chile, Estados Unidos, Italia, Bélgica, Francia y España, lleva en su memoria y en su corazón los coloristas retratos de su Valle natal, en el que discurre su niñez y que imprimen en su mente las improntas de las vivencias que , arraigadas en atavismos ancestrales, conforman las formas de vida y la idiosincrasia de este mágico país, su país, alimentado permanentemente por la realidad folklórica de un pueblo, al que queda unido con los sutiles e indestructibles grilletes del espíritu.

En este sentido su compatriota  Evangelina Navia * reconoce en la pintura del Orlando Arias “sus raíces, que se expresan en sus colores, estos colores que son la esencia de su identidad y representan sus ancestros y la diversidad de su tierra boliviana, que está enraizada en la hondura de su naturaleza y en su espíritu artístico”,  pues  la riqueza de colores y el empleo de los contrastes es muy propio de aquellos países andinos, añado yo.

Pintura, la de Orlando, de un barroquismo icástico, si se me admite el oxímoron, pues fluye de lo más prístino de su ser y de su cultura original.

Hacemos nuestras las palabras del crítico de arte, Juan Cobo cuando, glosando al pintor, dice: “Orlando es un hombre que tanto lucha por los conceptos, como ofrece simbolismos más o menos intangibles, pero que él controla y domina y para los que busca las formas adecuadas, precisando más, sus formas exactas”, lo que da como resultante, añadimos, una pintura icónica, en la que la figura pasa a ser el soporte de abstractos y esenciales gestos y ademanes.

Es, desde luego, pintura simbólica, que precisa de cierta hermenéutica interpretativa, pero ante la que nadie queda indiferente, pues, por demás, su estética formal es atrayente por su fuerte y contrastado colorismo arraigado en un sustrato etnológico, que imprime un fuerte carácter a sus obras.

La pintura de este artista expresa un meta-realismo, inscrito en el arte de la subjetividad y que se  introduce en los espacios que penetra la fantasía, aspecto que Joan Lluís Montané reconoce, cuando dice que “Orlando Arias es un metafísico que profundiza en lo surreal, para instalarse en la prodigiosa evidencia de lo que existe en un ámbito más profundo que la esencia onírica y más próxima a la mirada del más allá”

Orlando Arias es un pintor, (y también un escritor), como se ha dicho humanista, de un humanismo místico; introvertido, sumido en sus pensamientos filosóficos, quizás origen  de su exterior retraído, sin embargo es persona rica en convicciones arraigadas y decidido a expresarlas y defenderlas, tanto plástica, como literariamente.

“Su pensamiento, siempre inquieto, inquisidor y en busca de verdades, va plasmando sus convicciones y propuestas en un crecimiento espiritual de inigualable expresividad”, como señaló  el crítico de arte argentino, Antonio Gabriel Guzzo, lo cual, añadimos, da como resultado una pintura que evoca, y aún más, provoca emociones.

Esta exposición, que hoy se inaugura en esta galería Guayasamín,  me parece de un gran acierto, así como la fecha elegida, dedicada a la Mama Pacha,  pues, de una parte, encuentro a la pintura de Orlando Arias muy entroncada con la del genial quiteño, presentando con el mismo una notable paronomasia estilística, si bien la pintura de Orlando Arias tiene una mayor riqueza cromática y de contrastes.

De otra parte, veo esta espléndida exposición como metáfora de una “challa”, que Orlando Arias ofrece a la Mama Pacha, como, a su vez, metafórico “yatiri” ceremonial, de una oblación en la que arde el fuego intenso de los colores puros y luminosos de sus cuadros, llenos de poesía y de provocación sutil.

Tengo la firme convicción de que el arte de Orlado Arias merece un mucho mayor reconocimiento público, del que el que hoy se la concede.

Por ello hago aquí un alegato, a mi mismo y a quienes puedan escucharme, en el sentido de que no se deje que sea la historia la encargada de hacer justicia a este singular artista. Es a esta generación a la que corresponde hacerlo.

Termino:

Felicito efusivamente a los organizadores de esta esplendida exposición por su acierto y, desde luego, felicito a Orlando Arias, deseándole el mayor de los éxitos, porque lo merece.


Gracias




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