domingo, 14 de octubre de 2012

Dulce espera donde el amor florece



Comentario realizado por: JORGE ERNESTO IBAÑEZ VERGARA
Madrid, España 2009




               Maternidad, una obra fresca llena de color, donde la ternura, la dulzura y el amor florece en un embarazo que se muestra, donde la idea es una oda en la mirada, un parto litúrgico en el pincel del pintor.

               Domina la atmósfera un dorado que se deja enamorar por la luz, para que los rojos, verdes, amarillos y azules que se intercalan como si fuera un arco iris de ilusiones, retratando los sueños de una mujer que muestra su embarazo en actitud contemplativa, dulcificando una caricia que con su mano trasmite al hijo aún no nacido; para ello que mejor, que el color morado en su desnudez como catalizador del contenido, para reflejar la emoción, el sentimiento.

               ¿Qué colores? El oro navega en el azul morado, y los rojos con una luz con destellos de vida, que iluminan, colores en ebullición para representar sueños e ilusiones en forma ráfagas que se alargan sobre la cabeza de la madre, colores que se agitan para encontrarse en ese punto donde la belleza toma la jerarquía de arte.

               La figura mantiene un identificable volumen caracterizador de la imagen, consiguiendo un vuelo en la figuración, que navega entre un realismo mágico y un neofigurativismo sin inclinaciones perfeccionistas, acompañado de un acentuado impulso expresionista en el cuerpo y en la expresión fisonómica, que bien podría llamársele expresionismo mágico. 

              
Su inteligible manifestación figurativa se orienta hacia la exaltación de la expresión con original captación de la maternidad que trasunta mas allá de una sumisa imitación de la mimesis, sino, que recoge la manifestación de la emoción reflejadas en el embarazo, representando una imagen con personal enfoque.

               Esta maternidad, es tremendamente bella, la exquisitez de sus colores y la expresividad del motivo es toda una poesía orquestada en los compases del pincel de este gran maestro boliviano, Orlando Arias Morales.

               Enhorabuena maestro por regalarnos esta pequeña gran joya. 


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